Realizada en madera de cedro real y policromada al óleo, esta imagen mariana de vestir se inscribe dentro de la tradición escultórica andaluza, adaptada a un formato académico que favorece la contemplación cercana y el cuidado del detalle.
El rostro presenta un delicado estudio del dolor contenido. Las cejas, suavemente arqueadas hacia el entrecejo, generan una leve tensión expresiva que se prolonga en unos párpados entornados y una mirada fija, cargada de serenidad. La boca, cerrada y de labios finos, acentúa la contención emocional de la pieza.
Las manos, talladas individualmente con gran definición anatómica, se disponen en actitud orante y asimétrica, reforzando el carácter devocional de la imagen. La policromía, aplicada mediante finas veladuras al óleo sobre el estuco pulido, construye unas carnaduras limpias y luminosas, enriquecidas con suaves matices rosados en pómulos, párpados y punta de la nariz. Las lágrimas de cristal, integradas con naturalidad sobre las mejillas, aportan profundidad y realismo sin alterar la delicadeza del conjunto.
El resultado es una obra de gran intimidad espiritual, concebida para favorecer una relación cercana y silenciosa entre la imagen y quien la contempla.
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Año
2026
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Materiales
Madera de cedro real, estucada y policromada al óleo
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Dimensiones
120 cm
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Tipología
Escultura mariana de vestir (Dolorosa de formato académico)